Conileños

Historia y Cultura

Sed bienvenidos a Conil de la Frontera, esta preciosa localidad gaditana situada en la vertiente atlántica de la península ibérica, no siempre fue el pueblo turístico que hoy conocemos…

La historia de conil se remonta a los tiempos en los que no existía la civilización, cuando el homo sapiens era nómada, recolectaba y aprovechaba las migraciones para subsistir. Desde esos días hasta hoy han pasado por aquí: iberos, turdetanos, fenicios, vikingos, cartagineses, romanos, visigodos, árabes, cristianos y turistas de todo el mundo; buscando en Conil: tierras fértiles para el cultivo, situación costera para la pesca del atún, marismas convertidas en salinas para la salazón de pescado, minas de azufre, canteras de piedra ostionera para la construcción y las kilométricas playas de Conil.

Fotos de Conil

Paleolítico - 2.500.000 al 12.000A.C

Los primeros pobladores de Conil llegaron desde el sur y posteriormente también desde el norte. El clan que habitó esta tierra, entonces sin nombre, fue un pueblo nómada que venía buscando un lugar donde recolectar frutos silvestres y hubiera cantidad de fauna salvaje para proveerse de carne y continuar su viaje, pero encontró algo más, vio que la tierra era muy fértil por lo que podrían cultivar, abundaban los animales salvajes y las aves migratorias en ciertas épocas del año, disponía de un océano repleto de pesca y un clima suave durante todo el año; así que decidieron instalarse en Conil y sus alrededores, aprovechando los cobijos naturales que les ofrecían los acantilados costeros para guarecerse de las inclemencias del tiempo.

Se han encontrado vestigios de este largo periodo de tiempo en “El Puntalejo”, “El Roqueo”, “Rio Salado” y en la “Playa de la Fontanilla”, lugar donde hoy se erigen los grandes hoteles de lujo en Conil.

Primeras Civilizaciones

Fueron varios los pueblos que por aquí pasaron, Los Íberos se establecieron formando pequeños poblados construidos con maderas y aprovechando grandes piedras y acantilados para edificar sus casas, pocos son los vestigios que de ellos nos quedaron, en las inmediaciones de Conil y su comarca aparecen varios poblados como el poblado de Loma de Puerto Hierro, Camino de las Quintas, Alto de la Lobita, los Algarrobillos y la Torre del Puerco. La economía de estos pueblos se basaba en la agricultura, la ganadería con animales domesticados (vacas, cerdos y cabras) y la pesca. Estos vieron llegar a otros en sus barcos de grandes velas y cientos de remos que venían desde el interior del Mediterráneo.

Los Fenicios eran un pueblo de marineros comerciantes del mediterráneo que supo aprovechar los recursos y la situación estratégica que esta costa les ofrecía. Fueron los primeros en explotar la pesca del atún con almadraba de tiro, que consiste en capturar el mayor número de atunes posible con una red. Posteriormente conservaban con la sal extraída de las salinas del lugar. Establecieron múltiples factorías comerciales por toda la costa, una de ellas posiblemente en Conil. Entre otros recursos con los que comerciaban, se encuentra el famoso azufre de la mina de este mismo pueblo. También construyeron templos como el de Melkart en la desembocadura del rio Iro, sin olvidar la fundación de Gadir, la ciudad más antigua de occidente.

Tartessos fue la civilización resultante de los conocimientos adquiridos por los Íberos a través del contacto con los Fenicios y el resultado lógico del comercio entre ambos. Estos conocimientos ayudaron a este pueblo a explotar de una forma más eficiente los recursos mineros del suroeste peninsular, creando su propia cultura, que era de las más avanzadas de occidente. Establecieron rutas comerciales que llegaban hasta las islas británicas, con cargamentos de atún y minerales andaluces, entre ellos el azufre de Conil. La base de su economía era la minería, pero también lo fueron la pesca, la ganadería, la agricultura y la artesanía.

Turdetanos y Cartaginenses

Los Turdetanos son herederos de los Tartessos, adquiriendo de este modo el legado ancestral de conocimientos sobre siderurgia, comercio, escritura, etc., lo que hacía de esta cultura una de las más avanzadas de la península en aquellos años. Los pueblos estaban organizados como pequeños reinos, denominados Oppidum en las fuentes Romanas. Existía una creciente conflictividad entre los reinos por el control de tierras y rutas comerciales, esto hacía que la situación fuera muy inestable y que los pueblos más pequeños como Cybión (Conil) pasaran de las manos de un Oppidum a otro dependiendo unas veces de Gadir (Cádiz) y otras de Asido (Medina Sidonia). Durante la época Conil era una importante factoría de salazones y pescados, sin olvidar sus aportaciones de la huerta y de sus artesanos.

Los Cartagineses, antigua colonia Fenicia, crearon un gran imperio comercial, llegando a controlar todo el Mediterráneo occidental gracias a su poderío naval. Llegaron a estas costas atraídos por las riquezas de Tartessos y Fenicios, después de ser expulsados por Roma del Mediterraneo Central, tras la primera guerra Púnica en el 241 A.C . Con la llegada de este pueblo a las costas andaluzas, el pueblo Turdetano se ve sometido al poder de Cartago aportando mercenarios, oro, plata y productos típicos de la zona como el atún, los cereales y las hortalizas de la huerta conileña.

Roma en Conil

Para evitar el dominio de Cartago sobre la península ibérica se desata una terrible guerra entre estos y Roma por el control del mundo conocido, llamada la II Guerra Púnica, terminando en el 202 A.C. con la derrota total de Cartago y la toma de la ciudad de Gadir. De este modo el pueblo Turdetano queda sometido al control del Imperio Romano.

Durante el dominio Romano, Cybión pasa a llamarse Mergablum, adquiriendo gran relevancia por su situación cercana a la vía Herculea que transitaba por las cercanías de la actual Casa de Postas, facilitando el comercio de los productos de la zona como hortalizas, cereales, artesanía, salazones y la famosa salsa Garum, conocida en todo el Mediterráneo, creada a base de vísceras de atún de almadraba, pescado y varias especias autóctonas. Para su consumo se mezclaba con miel, vino u otros ingredientes y se añadía a los platos que se fueran a consumir.

El pueblo Romano es el primero en explotar de forma intensiva la producción de salazones, cobrando Mergablum relevancia en todo el imperio por el comercio del atún, experimentando un crecimiento importante en su población, por la necesidad de mano de obra para: la almadraba, las chancas o factorías de salazón, artesanos de cerámica, mimbrería y pleita, etc.

Al final del Siglo IV, Mergablum se ve reducida hasta casi desaparecer, al igual que Gadir, que pasa de ser una de las ciudades más importantes de Hispania a una mera aldea de pescadores, debido a la inestabilidad del Imperio Romano por las invasiones Bárbaras, guerras civiles, crisis económica, epidemias, invasiones de piratas Bereberes y catástrofes naturales como el maremoto que destruyó la Ciudad de Baelo Claudia (Bolonia) aproximadamente en el año 365 D.C.

Godos y Visigodos

Después de la desaparición del poder Romano en Hispania, durante los primeros años del S.V., llegaron varios pueblos invasores procedentes del Norte de Europa. La antigua Mergablum fue arrasada primeramente por los Vándalos, destruyendo todo lo que encontraban a su paso. Estos fueron expulsados por los Visigodos aproximadamente en el 426 D.C. comenzando el dominio de este pueblo sobre esta zona. Aún así la situación seguirá inestable por varios siglos, debido a las sucesivas guerras entre los diversos reinos Bárbaros y las continuas incursiones piratas desde el Norte de África. Esta situación dificultaba la vida en Conil por la inseguridad e inestabilidad existente. Esta situación finaliza con la reunificación de la península Ibérica bajo el reinado de Leovigildo aproximadamente en el 586 D.C. aunque de forma momentánea.
A partir del S.VII empiezan de nuevo las refriegas entre nobles Visigodos por el poder, además de una creciente intolerancia del clero católico contra judíos y otras ramas del cristianismo. Esto unido al descontento general del pueblo, sometido a la opresión de los nobles feudales, propició un clima general de decadencia en el reino Visigodo.

Al-Andalus

Una mañana del 710 Tarif Abu Zara, desembarca con un ejército Bereber en la isla de las Palomas en Tarifa. Un año después llegan a Gibraltar cientos de barcos musulmanes con más tropas, avanzando por la costa hasta encontrarse con las huestes de Don Rodrigo (último rey Visigodo) en las proximidades del río Guadalete, desencadenando en la famosa batalla a la que da nombre este río gaditano. Iniciándose de este modo el dominio de los árabes en la península Ibérica.

Huedi Coní era el nombre con el que se conoció a la actual Conil en Al-Andalus. Gracias a la estabilidad aportada por el Califato de Cordoba, resurge nuevamente la economía local, basada en la almadraba (nombre de origen árabe), la agricultura, artesanía, etc. Durante el periodo de Taifas en Al-Andalus, Conil perteneció al cercano pueblo de Beser (Vejer) y a la Taifa de Medina Sidonia, hasta finales del S.XIII. con la conquista de estas tierras por la Corona de Castilla.

Como anécdota de esta época de esplendor, cabe señalar las terribles incursiones Vikingas que se sucedieron en las costas andaluzas durante el S.IX., arrasando incluso la ciudad de Sevilla o el cercano pueblo de Medina Sidonia.

Conquista Cristiana (s.XIII al XIV)

En el S. XIII aparecen nuevos invasores desde tierras Castellanas, conquistando Huedi Coni las tropas de Alfonso Pérez de Guzmán en el nombre de Fernando IV, Rey de Castilla. De este modo aparece el calificativo “de la Frontera”, ya que se encontraba en los límites del Reino Nazarí de Granada.
El Rey agradecido por esta conquista entregó el señorío de la zona a Guzmán junto a la explotación de la pesca de Almadraba en 1299.

Los Castellanos tras expulsar de Conil a la población musulmana, comienzan un proceso de repoblación, donde Guzmán “El Bueno” otorgaba bienes inmuebles, tierras y privilegios de explotación a los nuevos pobladores.

En esta época se erige la “Torre de Guzmán”, siendo este el nombre dado a Conil durante un largo periodo. Esta torre almenara, se edificó con un recinto amurallado para protegerse de las continuas incursiones desde el Reino Nazarí, siendo un factor de inestabilidad constante e impidiendo de este modo la repoblación estable del pueblo hasta inicios del S.XV.

Siglo XV Creación de la actual Villa de Conil de la Frontera

Desde la conquista de Conil los continuos avances de las tropas Castellanas, hasta la conquista de Granada en 1492, propiciaron que la frontera se fuese alejando de Conil durante todo el S.XV, ayudando a un proceso de repoblación definitivo.

En el año 1411 el Duque de Medina Sidonia Don Juan Alonso Pérez de Guzmán, entrega la Carta Puebla a los habitantes de Conil, que en su mayoría provienen de la Villa de Jerez. En esta carta conceden ventajas y privilegios a los nuevos pobladores, a cambio de ciertas obligaciones y tributos. Gracias a estas condiciones el Duque pretendía traer a más población para trabajar en la industria del atún. En este mismo año se funda el Cabildo Municipal (Ayuntamiento), que se instala en el edificio de la Cárcel Vieja frente a la Torre de Guzmán.

Conil en el S. XVI - El Ataque de los Piratas Berberíscos

A finales del S.XV y principios del S.XVI “Torre de Guzmán” sufre la inestabilidad provocada por las luchas nobiliarias por el control de recursos, el incremento de la piratería Berberisca y las últimas campañas militares contra el Reino Nazarí.

En una noche de 1515, cuatro fustas con 200 piratas Berberiscos posiblemente a las órdenes de los hermanos “Barbarroja” desembarcaron en las Tres Piedras junto a la actual Fuente del Gallo, entraron en la villa por la puerta de Cádiz, prendiendo fuego a las casas, robando, matando a 11 vecinos y secuestrando a otros 70, que al parecer fueron pronto rescatados.

Este y otros ataques producidos con anterioridad impulsaron la construcción y mejora de la muralla defensiva de Conil, otorgándole la fisonomía de la Villa por varios Siglos. También aparecieron las famosas torres vigía por toda la costa, que cumplían una doble función, vigilancia y avistamiento de bancos de atunes. El Duque financió todas estas construcciones para proteger sus intereses económicos, como la industria almadrabera que en este Siglo adquiere una gran importancia. El trabajo del Atún se practicaba a pie de playa y se realizaba con almadraba de tiro, lo que precisaba de abundante mano de obra, cuya procedencia era muy dispar. En esta época se llegaron a alcanzar capturas desde 80.000 hasta 125.000 atunes, niveles nunca alcanzados desde entonces, llegando incluso a tener que calar una segunda almadraba de forma esporádica frente a la Torre de Castilnovo.

Conil en el S. XVII - Los Picaros

Durante el S.XVII “Torre de Guzmán” sigue incrementando su población y su fama gracias a las factorías del atún. En este periodo llegan a Conil gran diversidad de personas, desde jornaleros para trabajar en la Almadraba, hasta comerciantes de diferentes procedencias. De esta época adquiere la localidad su tópico de picaresca, por los buscavidas y otros personajes singulares que acudían a la Villa en la temporada del atún.

En este Siglo se construye el edificio de La Chanca, que servía para el proceso de despiece, salazón y envasado del atún, además de almacén para los pertrechos de la Almadraba de Tiro. También se construye el Mesón Ducal como lugar de residencia de los Duques cuando visitaban la Villa y como Hospedaje de los numerosos comerciantes que acudían para comprar Atunes. En este Siglo se constituye el definitivo circuito del comercio del Atún, que capturado y trabajado en Conil se transporta envasado en barriles al puerto de Sanlucar de Barrameda, desde donde se embarca hacia zonas como el Levante e Italia.

Aparecen numerosos edificios e incipientes calles en los extramuros de la Villa, como la actual calle extramuros y calle Chiclana, además la gente acomodada remodela o construye viviendas para arrendar a trabajadores, surgiendo los patios de vecinos, como el edificio de la Tertulia.

La piratería Berberisca disminuye sus ataques debido al poderío de la flota Real, a las fortificaciones costeras y al sistema de vigilancia de las Torres Vigías.

Conil en la primera mitad del S.XVIII - Ataque Angloholandes a Conil

Las primeras décadas de este Siglo son ruinosas para la vida en Conil, ya que la Guerra de Sucesión (1701-1713) entre los Austrias y los Borbones por el control de la corona española, provocan una situación de Guerra Civil, que desembocará a su vez una guerra entre las potencias europeas. En el año 1704 Gibraltar es tomada por las tropas Británicas, que mantenían un bloqueo de toda la costa Andaluza. Los asaltos Anglo-Holandeses a las localidades costeras gaditanas se suceden durante estos años.

En 1707 tras encallar un barco procedente de las Américas en la playa del Palmar, tres barcos Anglo-Holandeses que asediaban a este navío, desembarcan en Conil destruyendo la Almadraba que se calaba en ese momento. Los asaltantes se dirigen hacia la Villa, siendo contenidos al pié de las murallas por las milicias y caballerías locales. La llegada de refuerzos desde Vejer y Chiclana repelió el asalto a la Villa. No obstante una vez en sus barcos iniciaron un bombardeo hacia Conil que duró varias horas, provocando varios desperfectos y la huida al campo de la población.

A los efectos ruinosos negativos de esta Guerra, hay que sumar otras calamidades, como las malas cosechas, el hambre, epidemias, etc. dando lugar a una alta mortalidad entre los vecinos de Conil. Debido a todo esto la población de la Villa se quedará estancada en torno a los 3.000 vecinos hasta mediados de Siglo.

Durante esta mitad de Siglo las actividades agropecuarias van cobrando mayor importancia, en detrimento de las pesqueras. Surge así una burguesía rural con amplios terrenos en propiedad y bienes inmuebles, a la vez que multitud de pequeños propietarios de tierras para la agricultura de subsistencia y una masa en crecimiento durante todo el Siglo de trabajadores temporeros sin propiedad.

Conil en la segunda mitad del S.XVIII - Consecuencias de la Almadraba de Buche.

En el año 1741 se cala por primera vez en Huelva la Almadraba de Buche, lo que supone una auténtica innovación en la pesca del atún, este sistema se sigue usando hoy en día. Al contrario que la almadraba de tiro, la de buche consta de una multitud de redes que forman un laberinto, en el cual el atún es dirigido hacia el “Copo”, desde donde se extraen y embarcan directos a la Chanca. Se utiliza menos mano de obra, pero más embarcaciones y pertrechos.

El Duque de Medina Sidonia Don Pedro de Guzmán que poseía el monopolio almadrabero desde Huelva hasta Tarifa, al intentar instaurar este tipo de almadraba en sus dominios, se encuentra con la firme oposición de los pescadores de Conil, que ven peligrar su trabajo. Durante el resto de Siglo, los conflictos y pleitos entre los pescadores y el Duque serán continuos, debido a las prohibiciones y abusos que este imponía y a pesar de la confirmación de ese monopolio por la Corona Borbónica.

Gracias al Catastro de Ensenada de 1755 y otros posteriores podemos conocer las actividades agropecuarias que se desarrollaban en Conil, cuyas tierras de cultivo superaban las 2.000 Ha. Los cultivos predominantes eran sobre todo los cereales como el trigo y la cebada, aunque su rentabilidad era escasa por el sistema de Cultivo al “Tercio”, la proliferación de las viñas de uva Palomino y las huertas que duplican su extensión por ser muy productivas. Aunque las tierras baldías seguirán ocupando más de la mitad del término, y aunque poco rentables supone un gran desahogo para la población más pobre de la Villa. Las actividades de recolección, caza y ganadería ocupan a muchos parados y braceros.

Durante este periodo la estructura urbana se expande hacia extramuros (barrio de la Chanquilla, molino de Viento y ermita de Espíritu Santo), mientras que en intramuros se produce una considerable reforma de las viviendas y las calles, construyéndose edificaciones de porte noble (tales como la casa del Corregidor, de Arrafán y del Peoro). El desarrollo de beneficencia hace surgir espacios como el Hospicio Viejo (actual hogar del pensionista) o la casa de la Misericordia. Durante este periodo la Villa alcanza los 4.000 habitantes, a pesar de la epidemia de Paludismo que azotó a la población en 1786.

Conil en la primera mitad del S.XIX - Escenarios de Guerra

Los años finales del Siglo XVIII y principios del S.XIX marcan un periodo de inestabilidad en Conil de la Frontera, ya que durante este periodo se suceden las Guerras Napoleónicas. Mientras la corona de España se mantuvo como aliada de Napoleón Bonaparte, la armada Británica desde su base en Gibraltar asedió las Costas Gaditanas con repetidos asaltos y bombardeos. Siendo la Batalla de Trafalgar en 1805 el enfrentamiento más espectacular, recayendo numerosos restos de la batalla, muertos y heridos a las playas de Conil. Tras la invasión francesa en 1810 la población de Conil sufrirá una ocupación militar y volverá a encontrarse en medio de un escenario de Guerra, con los continuos enfrentamientos por la toma de la Ciudad de Cádiz, como la batalla de Chiclana en 1811. Una vez finalizada la ocupación francesa, y tras reprimir a todos los “Afrancesados” acusados de colaboradores, se reactiva con más fuerza el conflicto entre los pescadores de Conil y el Duque de Medina Sidonia por el monopolio de las Almadrabas.

Durante la invasión francesa los privilegios como la Almadraba y todos los bienes del Duque en la Villa son expropiados en nombre de José Bonaparte, Monarca impuesto por Napoleón Bonaparte. Tras la derrota francesa se impondrá la Constitución de 1812 promulgada por las Cortes de Cádiz, en la cual se suprimen los señoríos y privilegios de pesca. Los pescadores de Conil negarán al Duque, reconvertido en empresario, que cale Almadraba en Conil. En numerosas ocasiones pescadores locales y armadores calan Almadrabas por su cuenta y surgen otras nuevas. El Duque quiere introducir la Almadraba de Buche en Conil, llegando a contratar a Valencianos y Sicilianos para trabajar, debido a la hostilidad de los pescadores locales.

Todo el periodo comprendido entre finales del S.XVIII hasta 1833 es una época de inestabilidad y conflicto en las almadrabas gaditanas, reflejo de la lucha entre las resistencias del Antiguo Régimen (Monarquía, Nobleza, Siervos, Gremios,…) y el auge del Liberalismo y el Capitalismo.

Conil en la segunda mitad del S.XIX - La Lucha Social - El Conflicto Almadrabero

Hacia 1850 el conflicto almadrabero aún no estaba resuelto. El papel del estado español en esta lucha no propició ningún tipo de ayuda a los pescadores, mientras los empresarios de la Almadraba de Buche que poseían el arrendamiento de la Almadraba de Conil, propugnaban la libertad de pesca. Los pescadores ante la imposibilidad de competir con estos, se aferran a los privilegios gremiales, que serán suprimidos por el estado en 1864. Ya en 1847 Isabel II restablece la Almadraba de Buche en Cádiz mediante un decreto ley, favoreciendo de este modo los intereses de los empresarios de la Almadraba de Buche. La Última Almadraba de Tiro se caló en Conil en 1872. Aun así la Almadraba seguirá proporcionando ocupación a muchos braceros durante los meses de Mayo y Junio.

La desamortización iniciada a primera mitad del S.XIX, había creado expectativas en las clases desfavorecidas de Conil por el hambre de tierras que existía, pero esta medida de tipo liberal, perjudicará al campesinado andaluz, ya que la tierra se convierte en un negocio acaparando y privatizando tierras por la burguesía local, despojando al pueblo de los bienes comunales (tierra de cultivo, pastos para el ganado, pinares para la caza y la recolección). Esto provocará inestabilidad, ya que la sociedad conileña estará asumida en la más absoluta pobreza, en su mayor parte jornaleros analfabetos. Por el contrario aun no existiendo latifundios, surgen grandes propietarios con gran número de parcelas repartidas a lo largo del término y obtenidas por su poder económico y relaciones ventajosas. Esta pequeña burguesía local se conoce con el termino de Caciques (como las familias Borrego, Mihura o Moreno Amar), estos forman una especie de consejo asesor de las autoridades municipales, que responderán de este modo a sus intereses socio-económicos. Ante la falta de tierras y la miseria, se producirán numerosos conflictos por la tierra, como ocupaciones y pleitos judiciales. El Ayuntamiento a finales del S.XIX intentará paliar esta situación repartiendo numerosas tierras, surgiendo de este modo el “Minifundio”, bien en propiedad o en arriendo, aunque estas medidas tuvieron un éxito parcial, ya que siguió existiendo una gran parte de la población sin tierras y sin propiedades, condenados al trabajo temporal como jornaleros.

En este Siglo el predominio de las actividades agropecuarias sobre las pesqueras es abrumador, siendo de este modo que la agricultura será la base de la economía local. La ganadería será extensiva en las dehesas estando en manos de los grandes propietarios. Surge la figura de los arrieros que se dedicaban a transportar en burros, pescados y verduras fuera de la Villa.

Los cultivos más importantes siguen siendo el de trigo y cebada, existiendo en la época hasta siete molinos de viento dedicados a la molienda de estos cereales. Es en esta época cuando Conil recibe su fama por la calidad de sus productos hortícolas, distribuidos por toda la provincia.

Esta mitad de Siglo comienza para la población de Conil de forma dramática, debido a la gran mortandad provocada por una epidemia de Cólera, estando la población estancada en 5.000 habitantes aproximadamente. Un tercio de esta población y de los edificios, se encontraban ya en extramuros, cuya expansión urbanística se encuentra en las zonas del Arenal y la Bodega.

La campiña estaba desierta de edificaciones, la población vivía en el casco urbano y se trasladaba a diario al campo a trabajar. Sociedad semicerrada regida por el calendario agrícola, se casaban con vecinos del pueblo o de localidades próximas. A finales de Siglo la situación para Conil empeora de forma drástica debido a los continuos temporales y prolongadas sequias, que arrasaron cultivos provocando el hambre.

Conil en la primera mitad del S.XX - II República - Golpe de Estado - Guerra y Post Guerra

Los inicios de este Siglo para la población de Conil son prácticamente iguales que el final del S.XIX, hambre, miseria, explotación laboral, enfermedades y una minoría privilegiada de grandes propietarios que siguen controlando el gobierno local. En 1907 el crecimiento demográfico se extiende al diseminado rural, como ocupaciones de tierras por parte de Jornaleros en Barrionuevo, legalizadas por el Gobierno en 1924 como colonia agrícola. Durante esta época hay una emigración de pescadores de Conil hacia otros puertos de la provincia, como Barbate, en un principio de forma temporal y después definitivamente. Comienza una reivindicación histórica del sector pesquero de Conil, pidiendo un puerto para facilitar el embarque y las labores de pesca.

A pesar que el movimiento obrero cobró importancia en Andalucía desde el último tercio del S.XIX, movimientos Cantonales de 1873 y la creación de la “Federación Regional Española” rama de la “Asociación Internacional de Trabajadores” y la extensión del Anarquismo, en Conil no cobró importancia el movimiento obrero organizado hasta la II República. Será con el advenimiento de este régimen cuando se producirán los cambios más significativos, como la formación de un Gobierno Municipal con trabajadores Socialistas en Febrero de 1936, legislando a favor de los trabajadores y expropiando propiedades de la Iglesia. Aunque este periodo fue muy breve, ya que el 18 de Julio de 1936 el ejército provoca un Golpe de Estado contra la República, apoyado por las clases privilegiadas del momento.

Con la entrada en Conil el 21 de Julio de 1936 de tropas Legionarias y Falangistas, dirigidas por el hermano de un Cacique local, se instaura una dictadura fascista en el pueblo volviendo el poder a estar en manos de la Burguesía local. Durante este periodo la represión, junto con la miseria y las exigencias de la Guerra y postguerra, está caracterizada por una constante hambruna y pobreza generalizada. El Ayuntamiento intentó paliar el paro crónico que sufría la población mediante el reparto de tierras, como en Las Parcelas y Roche en 1949, cuyas condiciones de acceso beneficiaban a los partidarios del régimen Franquista.

Conil en la segunda mitad del S. XX

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